En las campañas presidenciales, y especialmente en las muy disputadas, afloran las llamadas “guerras sucias”. Lo que sorprende en el caso de Colombia es la rasgada de vestiduras por parte de los medios de comunicación.
No es la “ultraderecha”, ni el “uribismo”, ni un aspirante a hacker los que están saboteando los diálogos entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc.
Con la complicidad del diario El Tiempo y de Juan Manuel Santos a Andrés Fernando Sepúlveda ya lo declararon culpable ante la opinión pública de toda clase de delitos.
El libro Capital in the Twenty-First Century, que ha sido colocado en un pedestal por la izquierda planetaria, está plagado de errores conceptuales y de conclusiones que no se desprenden de su propia evidencia.
Mientras las autoridades públicas, los ecologistas y los medios de comunicación le caen con todo a la minería legal, la ilegal se esparce por todo Colombia como “Pedro por su casa”.
En el primer trimestre de 2014 el crecimiento del PIB fue de apenas 0,1%, que se compara desfavorablemente con el del cuarto trimestre de 2013 que fue de 2,6%.
Su planteamiento en el partido del Bayern Munich contra el Real Madrid en las semifinales de la Champion League fue catastrófico y fruto de su prepotencia.