La estrafalaria ayuda de Venezuela a Cuba
sábado, 02 de enero de 2010
En un excelente estudio de Rolando H. Castañeda se identifica y cuantifica esta ayuda en los últimos años.
 
El estudio, asequible en Internet, es “La ayuda económica de Venezuela a Cuba: Situación y perspectivas”. Son tres los canales de esa ayuda: Ventas de petróleo con pagos diferidos y subsidiados, acuerdos de inversión mediante los cuales el gobierno de Venezuela financia proyectos de desarrollo, y la adquisición de servicios de salud.

Cuba obtiene el petróleo de Venezuela dentro del ALBA y además difiere los pagos correspondientes. Parte del petróleo es pagadero a 90 días y el resto es financiado a 25 años con 2 años de gracia y una tasa de interés de sólo 1%. El financiamiento es 40% cuando el precio internacional del crudo supera US$50 barril, y de 50% cuando supera US$80 barril. Pero ahí no para el cuento. Cuba paga en especie el componente de corto plazo de la factura petrolera, especialmente con servicios médicos.

Pues bien, la deuda petrolera acumulada de Cuba con Venezuela a 25 años se estima en US$4.670 millones para el período 2003–2008. A eso habría que agregar aproximadamente US$1.000 millones adicionales correspondientes al 40% de las exportaciones de hidrocarburos durante 2009.

Por otro lado, los acuerdos de inversión son múltiples, se anuncian con bombos y platillos cada año, pero no hay una idea clara sobre cuáles son los proyectos concretos que realmente se han llevado a cabo o están en proceso. Entre esos proyectos está el de la creación de un empresa mixta para explotar el petróleo y gas natural licuado, y que incluye la expansión de las refinerías de Cienfuegos y Hermanos Díaz. En el acuerdo de 2008 se contemplaban inversiones anuales del gobierno de Venezuela en Cuba por US$1.355 millones y en el de 2009 por US$2.001 millones. Pero dada la incapacidad, inoperancia y corrupción tanto del gobierno venezolano como del gobierno cubano, así como la crisis financiera por la que atraviesa PDVSA, es posible que una parte de estos acuerdo se hayan quedado en el tintero y otra parte haya consistido en transferencia de fondos sin ejecución de los proyectos.

Ahora bien, es con el tercer componente, el de los “servicios de salud”, como se equilibran las cuentas entre ambos países. Según fuentes oficiales cubanas, en 2008 los ingresos por este concepto fueron US$6.460 millones. Según estimativos del investigador Carmelo Mesa-Lago, en 2007 fueron US$5.200 millones, y en 2006 ascendieron a US$4.456 millones. Para 2009 se calculan en más de US$5.000 millones.

Al finalizar 2008, el personal de salud cubano en Venezuela era de 29.296 personas: 13.020 médicos, 2.938 odontólogos, 4.170 licenciados en enfermería y 9.168 técnicos en salud. En otras palabras, en 2008 Venezuela pagó anualmente en promedio US$220.508 por cada profesional y técnico de la salud cubano que estaba en el país, o sea US$18.376 mensuales. Sin embargo esta plata no la reciben los trabajadores de la salud cubanos, quienes devengan el salario mínimo vigente en Venezuela (unos US$400 al mes) más una bonificación de US$50 mensuales pagadera en su país.

El gobierno de Cuba se queda, entonces, con casi todo de lo que Venezuela generosamente paga por cada uno de estos trabajadores de la salud, que es 44 veces lo que le pagaría a un profesional venezolano con una preparación equivalente. En último término, se trata de un regalo de miles de millones de dólares de Venezuela a Cuba, por el trabajo de unos esclavos de la salud, que a duras penas reciben lo mínimo para subsistir.

En resumen, durante 2008-2009 la ayuda o los subsidios implícitos, en particular a través del “sobrepago” por los servicios de salud y los pagos diferidos del petróleo, ascendieron a un promedio anual aproximado de unos US$7.000 millones. Pero a pesar de esta ayuda, Cuba está peor que nunca. Los racionamientos de los productos básicos se han agudizado y el crimen y la corrupción proliferan. Cuba se ha visto obligada a restringir el consumo interno de combustibles y reexportar parte de los hidrocarburos que recibe como regalo de Venezuela. Más recientemente, no solamente no ha cancelado a sus acreedores externos, sino que también congeló unos US$600 millones de depósitos que empresas extranjeras tenían en sus bancos.

Finalmente, hay quienes sostienen que una consecuencia de la generosa ayuda de Venezuela es la de permitir una más lenta agonía de la economía cubana, lo que le ha permitido al gobierno de Raúl Castro postergar las reformas que ha anunciado, pero que Fidel Castro ha vetado desde su lecho de enfermo. Por otro lado, para el gobierno de Venezuela, que actualmente enfrenta una profunda recesión y racionamientos de servicios básicos, es crecientemente difícil justificar regalos a terceros países, como los que irresponsablemente le hace a Cuba.  
 
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