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Jorge Ospina Sardi

 

Como resultado de ese contagio se enloquecieron. No se dejan confinar ni aislar. Están acabando con todo. Especialmente vulnerables los comercios y los servicios. ¡Sálvese quien pueda!

 

El contagio de los gobiernos provino de los "expertos" de la rosca de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La misma organización que fue incapaz de investigar el origen del brote de este coronavirus en diciembre de 2019 en Wuhan (China). La misma alcahueta que a mediados de enero de 2020 le estaba informando al mundo en su página de Twitter que uno de los mas contagiosos virus en la historia reciente de la humanidad, no lo era con el contacto entre personas. 

 

Cuando finalmente el planeta se percató que el gobierno comunista de China había encubierto criminalmente durante dos meses la peligrosa naturaleza de este coronavirus, los "expertos" de la rosca de la OMS cambiaron de opinión. De un extremo pasaron al otro. Le informaron a la humanidad no solamente que era muy contagioso sino que era terriblemente mortal. Proyectaron millones de muertes en algunos países y cientos de miles de muertes en otros. Estamos hablando de febrero de 2020.

 

Nadie sabe de dónde salieron los "modelos" en los que se basaron los "expertos" para hacer semejantes apocalípticas proyecciones. Presentaron estos modelos como si fueran lo que la "ciencia" pronosticaba. La humanidad quedó estupefacta. Lograron que se esparciera un pánico generalizado a lo largo y ancho del planeta, incluidos los distintos gobiernos. 

 

A lo anterior se agregó que colapsaron los sistemas de salud de Italia y España, dos de los primeros países que los nacionales de China infectaron. A finales de febrero todavía se desconocía la naturaleza de este coronavirus y no se disponía de un adecuado protocolo médico para su manejo y tratamiento. Las escenas dantescas de tales colapsos en estos dos países europeos acrecentaron los miedos en el resto del planeta.

 

Los resultados de ese injustificado pánico todavía los estamos sufriendo ¡y de qué manera! Si bien las muertes han sido muchísimo menores a las inicialmente proyectadas, las medidas implementadas por los gobiernos, con la asesoría de la rosca de "expertos" de la OMS, se han basado en la premisa de que se trata de un coronavirus mucho mas letal de lo que es. 

 

De la mano de estos "expertos" y de la manera mas arbitraria y autoritaria imaginable, haciendo gala de una insensibilidad absoluta con el futuro social y económico de miles de millones de seres humanos en todo el planeta, la mayoría de los gobiernos, sin distingo de ideologías políticas, se han dado a la tarea de confinar a sus poblaciones en sus hogares, de cercenarles su derecho al trabajo, de coartarles sus libertades mas elementales, de volverles trizas sus negocios y empresas, y de reducirlas a la pobreza y miseria. 

 

Mas de dos meses después de unos inmensamente traumáticos confinamientos y aislamientos, cuando ya se sabe que el coronavirus no es la amenaza que se pensaba que era y cuando ya se conocen los protocolos y tratamientos médicos mas adecuados, los gobiernos, engolosinados con el poder adquirido, se resisten a levantarlos de manera inmediata, la que es la única alternativa razonable desde el punto de vista de la estabilidad social y económica de los países.

 

Este coronavirus se ha convertido en una especie de espantajo para una humanidad que "traga entero" sin siquiera analizar los pormenores del tema, y que hace gala de un patético servilismo en relación con el maltrato de la que es objeto.

 

 

Veamos que nos ha mostrado el "enemigo invisible" luego de cinco meses de su aparición y de su combate por parte de comunidades y gobiernos:

 

1) Que aunque muy contagioso, su tasa de mortalidad es tan baja como la de las epidemias estacionales de gripe. Estas últimas ocasionan anualmente en el planeta entre 300.000 y 600.000 muertes, mientras este coronavirus producirá como máximo unas 350.000 muertes. Los "expertos" pronosticaron en su momento mas de 10 millones de muertes. 

 

2) Que una gran mayoría de los contagiados, cerca del 80%, o bien son asintomáticos o bien solo presentan leves síntomas gripales. Esto hace imposible impedir la difusión del contagio, así se adopten confinamientos y aislamientos de distinta naturaleza.

 

3) Que las primeras pruebas anti cuerpos realizadas en Estados Unidos y Europa han mostrado que el número de contagiados es muy superior al registrado oficialmente (lo que ratifica que la tasa de mortalidad es muchísimo mas baja de la que dicen los "expertos").

 

4) Que ciertas prácticas de higiene personal hacen sentido para evitar la propagación del coronavirus y mas adelante para la vida en comunidad, pero no así las conductas de distanciamiento social. Estas últimas son imposiciones que se oponen a hábitos y costumbres ancestrales. Es una ficción elitista creer que la gente hará suyas estas novedosas y ridículas conductas de distanciamiento.

 

5) Que en promedio en el planeta el 99,99% de la población no corre peligro de muerte con este coronavirus y que en las zonas tropicales del planeta ese promedio es el 99,999% de la población. Que los contagiados que no corren peligro de muerte se recuperan sin problema alguno. 

 

6) Que los países que ostentan el récord en tasas de mortalidad, todos ellos sin excepción, han llevado a cabo confinamientos draconianos. Que no hay evidencias o pruebas que demuestren que esos confinamientos han sido mas eficaces para evitar muertes que sistemas mas laxos o menos draconianos. Incluso lo que muestran las cifras es exactamente lo contrario.

 

7) Que esos países o regiones que ostentan el récord de muertes al 2 de mayo de 2020 eran: Nueva York (1.242 muertes por millón de habitantes); Bélgica (670 muertes por millón de habitantes); España (537 muertes por millón de habitantes); Italia (475 muertes por millón de habitantes); Reino Unido (414 muertes por millón de habitantes); y Francia (379 muertes por millón de habitantes). Todos estos países (incluido Nueva York como país) tienen el récord mundial de muertes y se caracterizan por sus drásticos confinamientos y por estar situados en la zona templada norte. 

 

8) Que Estados Unidos sin Nueva York ocupa un lugar intermedio (136 muertes por millón de habitantes). Como se sabe este país tiene un sistema federal de gobierno y cada uno de los 50 estados ha establecido su propio régimen de confinamiento y aislamiento. He aquí las cifras en algunos estados: Pennsylvania (217 muertes por millón de habitantes); Colorado (148 muertes por millón de habitantes); Florida (66 muertes por millón de habitantes); Missouri (59 muertes por millón de habitantes); California (55 muertes por millón de habitantes); y Texas (31 muertes por millón de habitantes).

 

9) Que en la zona tropical de planeta las mortalidades son sustancialmente mas reducidas que en la zona templada norte (se incluye solo países de América Latina pertenecientes a esta zona, siendo similar la historia en países tropicales de Asia y África): Ecuador (78 muertes por millón de habitantes); Panamá (44 muertes por millón de habitantes); Perú (36 muertes por millón de habitantes); Brasil (31 muertes por millón de habitantes); República Dominicana (30 muertes por millón de habitantes); México (15 muertes por millón de habitantes); Colombia (6 muertes por millón de habitantes); Costa Rica (1 muertes por millón de habitantes); y Guatemala (1 muertes por millón de habitantes). 

 

10) Que los medios tradicionales de comunicación se han sesgado a favor de los confinamientos draconianos, no obstante que los países que los han implementado registran las cifras de peor desempeño relativo. Que esos medios, con un gran sensacionalismo, siempre toman las cifras absolutas y no las relativas (por ejemplo, muertes divididas por población: no es lo mismo 100 muertes en un país de 20 millones de habitantes que las mismas 100 muertes en un país de 300 millones de habitantes). 

 

11) Que algunos de esos medios con sede en Estados Unidos y Europa se manifiestan con gran sensacionalismo sobre el manejo del coronavirus en América Latina, sin nunca mencionar que por estos lados las tasas de mortalidad son infinitamente inferiores a las de sus países. Cómo les cuesta a estos periodistas extranjeros reconocer que problemas como este son menos graves en nuestros países que en los suyos.

 

12) Que los medios tradicionales de comunicación son tan obtusos que destacan como negativo que un país de gran tamaño como Estados Unidos, que ha desarrollado el sistema mas eficiente de chequeos de contagios, tenga el mayor número de casos. No mencionan que lo obvio es que eso sea así porque en la gran mayoría de los demás países los sistemas de chequeo han sido muy ineficientes y su cobertura muy limitada de manera que en ellos la gran mayoría de los afectados se han quedado por fuera del radar de los registros oficiales. 

 

 

Ni los gobiernos ni sus "expertos" han realizado un balance de los beneficios y costos de las políticas adoptadas, lo que es fundamental para la toma racional de decisiones.  No es suficiente con decir "es que vamos a salvar unas vidas y eso es lo único que nos importa". 

 

Pues resulta que lo primero es mirar la eficacia de las políticas dirigidas a salvar esas vidas (principalmente las de unos muy pocos viejos en condiciones lamentables de salud) y determinar si dichas políticas garantizan o no ese resultado. Y si no hay esa garantía, y no la hay, el beneficio ya no es el que se anuncia, sino que hay que reducirlo para tener en cuenta las menores probabilidades de alcanzarlo. 

 

En segundo lugar, y mas importante que lo anterior, es establecer el costo en el que se incurre para obtener el resultado buscado. Si el costo es la destrucción del entorno social y económico de las respectivas comunidades y el deterioro de la salud de numerosas personas de distintas edades producido por el empeoramiento de sus condiciones espirituales y materiales de vida, entonces claramente el balance es negativo y hay que rechazar de plano esas políticas y buscar otras formas de obtener el beneficio anhelado. 

 

Desde que estalló esta crisis los gobernantes y sus "expertos" se han hecho"los de la vista gorda" en relación con un razonable análisis de los beneficios y costos de sus políticas de lucha contra el coronavirus. Peor aún, la población tampoco les exige que expliquen la racionalidad detrás de sus actos. 

 

Solo pronunciamientos emocionales son los que se escuchan. Mientras tanto las economías se desploman, y los desempleos y las pobrezas se extienden con creciente fuerza. 

 

Definitivamente no queda otra salida que internar a estos gobernantes y a sus "expertos" en las Unidades de Cuidados Intensivos. Tal vez solo ahí, en medio de un drástico tratamiento, aterricen y se den cuenta de los infinitos daños y perjuicios que sus políticas han ocasionado a miles de millones de seres humanos, luego del encubrimiento criminal que hiciera el gobierno comunista de China y su alcahueta la OMS con respecto al origen y etapas iniciales de propagación de este coronavirus.