LaNota.com
 

–––––––––––––––––––––––––––––––––

  

 

RANKING DIGITAL DE MERCADOS DE COLOMBIA

 

110 SECTORES CON SUS EMPRESAS LÍDERES

 

(HACER CLICK AQUÍ)

  

–––––––––––––––––––––––––––––––––

 

 

PROYECCIONES ECONÓMICAS 2020-2024 DE COLOMBIA

 

VERSIÓN JUNIO 2020 - PRIMERAS PROYECCIONES POST CORONAVIRUS

 

(HACER CLICK AQUÍ)

 

–––––––––––––––––––––––––––––––––

 

PANAMERICANSPORT 

LO TOP EN INFRAESTRUCTURA DEPORTIVA, RECREATIVA Y COMERCIAL

 

(HACER CLICK AQUÍ)

 

–––––––––––––––––––––––––––––––––

 

 

 

Jorge Ospina Sardi

 

Sus estrategias de lucha contra el coronavirus en Bogotá se han basado en premisas falsas. Sus ruedas de prensa han estado repletas de exageraciones con las que ha sembrado injustificadamente el pánico entre la población.

 

En una declaración a finales de marzo manifestó que en Bogotá podría haber 10.000 muertes como en España y Italia si no se hacía lo que ella quería. "Hay que prepararnos para una economía como en la Segunda Guerra Mundial, y apagar nuestra economía tres meses para que produzca solo lo básico: salud, comida, servicios públicos, abastecimiento y cuidado. El resto va a estar casi cerrado".

 

Pues bien, en prácticamente ningún país, abierto o cerrado, se han dado las muertes anunciadas por López. Muchísimo menos en las zonas tropicales del planeta. Las 10.000 muertes para Bogotá hubiera implicado una tasa de mortalidad de 1.316 muertes por millón de habitantes. 

 

Habría sido una tasa de mortalidad récord mundial. En países tropicales de América Latina el país que al 7 de mayo de 2020 tenía la mayor tasa de mortalidad era Ecuador con 94 muertes por millón de habitantes. 

 

Países tropicales sin confinamientos draconianos tipo Bogotá, como en el caso de Brasil y México, registraban en la misma fecha tasas de mortalidad de 47 y 23 muertes por millón de habitantes, respectivamente. Países muy emproblemados de la zona templada norte con confinamientos draconianos como España e Italia 562 y 500 muertes por millón de habitantes, respectivamente. 

 

Pues bien, en Bogotá donde es generalizada la indisciplina social y la falta de cumplimiento de las normas de distanciamiento y aislamiento en muchas zonas de la ciudad, donde no hay policía para hacer respetar estas normas, el número de fallecidos por coronavirus es de solamente 136, después de dos meses del primer caso oficial. En otras palabras, 17 muertes por millón de habitantes frente a las 1.316 muertes por millón de habitantes con las que amenazó la alcaldesa.

 

 

Han sido complemente errados los estimativos de esta alcaldesa sobre el coronavirus, y no solamente los relacionados con las tasas de mortalidad. Pero lo peor no es que sus equivocaciones fueran monumentales sino que no ha rectificado, no ha pedido disculpas y por el contrario, continúa en el plan de introducir pánico entre la población cada vez que abre la boca (lo que debería ser un delito penal similar al de pánico financiero).

 

Aparte de sobrestimar infinitamente las tasas de mortalidad, ha dicho que la capacidad hospitalaria de Bogotá no daría abasto. Pronosticó que a finales de abril habría 857 contagiados demandando UCIs (unidades de cuidados intensivos) y que la ciudad debería contar con mínimo 2.000 UCIs. Pues bien, al 7 de mayo solo había 46 pacientes en esas UCIs, un número que está muy lejos de colmar las 540 UCIs actualmente disponibles.

 

Igual con el número de camas. Entre Corferias y otras instalaciones hospitalarias la alcaldesa se propuso disponer de 5.000 camas. Y, ¿adivinen qué? Ninguna de las camas adicionales instaladas por ella ha sido utilizada. El número actual de hospitalizados con coronavirus que no están en las UCIs es de solamente 187. El sistema de salud de Bogotá no ha necesitado de camas adicionales para atender la emergencia. 

 

El problema es que la lucha contra este coronavirus le ha servido a la alcaldesa para asumir un inusual protagonismo y aparentemente considera que es una plataforma para impulsar sus ambiciones políticas. Paradójicamente, sus exageraciones le han hecho creer a una ingenua población que es ella la que ha evitado que el coronavirus se desborde en términos de muertes y hospitalizaciones. Ni mas ni menos una inflada de imagen con base en apreciaciones equivocadas de todo tipo. 

 

 

Cada vez hay mas dudas entre la comunidad científica internacional sobre la eficacia de los confinamientos draconianos como los que propugna la alcaldesa. Ya se sabe que este coronavirus no representa peligro alguno para el 99,999% de los bogotanos. Se sabe que su tasa de mortalidad en los países de las zonas tropicales del planeta son muy inferiores a las de la zona templada norte en época de invierno. Se sabe además que los países y regiones que contabilizan las mayores tasas de mortalidad se han distinguido por la adopción de drásticos confinamientos y aislamientos (que los contagios se exacerban en los recintos cerrados de los confinamientos).

 

Se sabe igualmente que un 80% de la población contagiada es asintomática o presenta solo unos muy leves síntomas y que por lo tanto, es imposible conocer con la información de "casos registrados oficialmente" el número total de contagiados. Mas aún si no se realizan las suficientes pruebas anticuerpos, lo que no se ha hecho en Bogotá. De manera que los pronunciamientos de la alcaldesa sobre el total de contagiados y que utiliza como base para calcular tasas de mortalidad, no tienen validez científica alguna. 

 

Por otro lado, la alcaldesa ha sido completamente indiferente con los daños y perjuicios que sus políticas y trabas burocráticas han ocasionado a numerosos grupos de personas, familias, trabajadores independientes y empresas. Daños y perjuicios no solamente en el aspecto económico sino también en términos de salud mental y física. Le importa un bledo estos aspectos centrales del problema. 

 

Podría ser que Claudia López posea una mente uni dimensional que la hace incapaz de visualizar y evaluar equilibradamente las diferentes aristas y contradicciones propias de un tema complejo como este. O podría ser también que su conducta obedezca a móviles políticos ajenos al objetivo de proteger a los bogotanos del coronavirus.