El negocio de la gasolina venezolana en Nicaragua
jueves, 05 de noviembre de 2009
Constituye un descarado uso de recursos públicos venezolanos en beneficio de Daniel Ortega & Cía.
 
A comienzos de 2007 se creó en Nicaragua la empresa Alba de Nicaragua Sociedad Anónima (Albanisa), para administrar el negocio de la importación de gasolina venezolana. Sus socios son PDVSA con el 51% y la empresa mixta Petróleos de Nicaragua (Petronic) con el 49%.

Petronic comercializa la gasolina venezolana en Nicaragua y se la paga de contado a Albanisa. En teoría, Albanisa le paga a PDVSA el 50% de lo que recibe de Petronic, y el otro 50% se los transfiere a Fondos Alba. Por su parte, Fondos Alba utiliza la mitad de ese 50% en proyectos “sociales” y la otra mitad va a parar a Alba Caruna.

Alba Caruna es actualmente un banco paraestatal manejado por personajes vinculados Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Igual sucede con Albanisa, cuyo presidente es el venezolano Rafael Paniagua. Sin embargo, el vicepresidente de Albanisa y quien la administra es el nicaragüense Francisco López, quien a su vez es presidente de Petronic y tesorero del FSLN.

Aunque, en teoría PDVSA debería recibir un pago por sus exportaciones de gasolina a Nicaragua, en la práctica ni siquiera le ha ingresado el 50% de lo que supuestamente Albanisa debe pagarle. El corto circuito no está en las finanzas públicas de Nicaragua. Después de todo, Petronic vende la gasolina y se la paga a Albanisa. El corto circuito sucede cuando Albanisa recibe el dinero de Petronic y se queda con él en casi su totalidad.

El asalto no es a las finanzas públicas de Nicaragua, sino a las finanzas públicas de Venezuela, que está feriando su petróleo en beneficio especialmente de Daniel Ortega y su camarilla. Con los dineros que genera el petróleo venezolano, que es pagado por el pueblo de Nicaragua en las gasolineras, pero que no retornan a Venezuela, Daniel Ortega se da el lujo, además de reforzar sus finanzas personales, de repartir toda clase de “regalos” a sus electores en los llamados Consejos del Poder Ciudadano (CPC).

Y no sólo eso. El negocio ha dado para crear una infinidad de “albas”. Se han constituido Alba Equipos, Alba Seguridad, Alba Generación, Alba Puertos, Alba Depósitos, Alba Eólica, Alba Alimentos, Alba Transporte y Alba Tecnosa. Todas estas “albas”, financiadas con el petróleo venezolano a través de Albanisa y Alba Caruna, no están sometidas a ningún control por parte de organismos públicos.

Ante esta situación, la Asamblea de Nicaragua, por iniciativa de la oposición, recientemente aprobó una resolución mediante la cual el gobierno de Nicaragua no reconocerá ninguna deuda contraída con Venezuela por medio del ALBA, que no esté incluida en el Presupuesto General de la Nación. Obviamente esta resolución está dirigida a desconocer cualquier deuda que haya contraído o que en un futuro contraiga Albanisa con PDVSA o con terceros.

Nicaragua importa cada año alrededor de US$1.100 millones en combustibles, de los cuales Venezuela suministra cerca del 60%. O sea que a Albanisa le ingresan anualmente por este concepto unos US$660 millones. De esos, en el peor de los casos, si es que se le paga a PDVSA la mitad, quedan US$330 millones para uso de Daniel Ortega & Cía.

Se dirá que PDVSA es el dueño del 51% de Albanisa. Cierto. Pero los dineros no vuelven a Venezuela. La mayor parte se quedan en las “albas” de Nicaragua. Son plata de bolsillo de Daniel Ortega & Cía. Y si bien una parte menor sale de Nicaragua, no es hacia Venezuela. Se comenta, por ejemplo, que con Fondos Alba se ha financiado a personajes como el hondureño José Manuel Zelaya y la colombiana Piedad Córdoba.

Al final de cuentas, se trata de recursos públicos, como tanto otros de los que se ha apropiado la glotona Revolución Bolivariana, que se destinan a fines que nada tienen que ver con el bienestar del pueblo venezolano.
 
< Anterior   Siguiente >
Copyright 2012 LaNota.com.